Familias

Exámenes de diciembre: cómo ayudar a tu hijo a prepararlos sin agobio

Los exámenes de final de trimestre se juntan en dos semanas. Cómo ayudar a tu hijo a organizarlos, practicar y llegar descansado sin hacer de profesor.

5 de noviembre de 20266 min de lectura
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Llega la segunda quincena de noviembre y el calendario de tu hijo se llena de golpe: Matemáticas el lunes, Lengua el miércoles, Inglés y Biología la semana siguiente. Los exámenes del primer trimestre suelen concentrarse en dos o tres semanas antes de Navidad, y casi siempre pillan a la familia por sorpresa.

La buena noticia es que esa concentración se puede preparar. Lo que más ayuda no es estar encima de él cada tarde, sino organizar bien las semanas previas y asegurarte de que estudia practicando, no solo leyendo.

Por qué diciembre se hace tan cuesta arriba

Hay tres cosas que coinciden en el primer trimestre:

  • Muchos exámenes en pocos días. Cada profesor pone el suyo antes de la evaluación, y las fechas se acumulan.
  • Es el primer trimestre del curso. Si ha cambiado de etapa (de primaria a la ESO, de 2.º a 3.º, de 4.º a Bachillerato), todavía no sabe cuánto le exige el nuevo curso.
  • Cansancio acumulado. Noviembre es largo, anochece pronto y la motivación de septiembre ya se ha gastado.

Saber esto ayuda a bajar la tensión en casa: no es que tu hijo lo haga peor que nadie, es que diciembre es difícil para casi todos.

Paso 1: el calendario, con tres semanas de margen

Lo primero es saber exactamente qué viene. Siéntate con él diez minutos, a mediados de noviembre, y apuntad juntos:

  1. Todas las fechas de examen que ya sepa, y las que falten se preguntan al día siguiente en clase.
  2. Qué temas entran en cada uno. "El de Historia" no vale; "temas 3 y 4 de Historia" sí.
  3. Qué tiene ya: apuntes completos, ejercicios, exámenes anteriores. Si le faltan apuntes de algún tema, este es el momento de pedírselos a un compañero o al profesor, no la víspera.

Con eso a la vista, la mayoría de los chavales ya se organizan mejor solos. El problema muchas veces no es la falta de ganas, sino que nunca ha visto todo junto.

Paso 2: repartir, empezando por lo que más pesa

Con el calendario delante, ayúdale a decidir cuándo empieza a preparar cada examen:

  • Las asignaturas más difíciles o con más temario, cinco o seis días antes.
  • Las más llevaderas, tres o cuatro días antes.
  • Nunca solo la víspera. Lo que se estudia en varios días se recuerda mucho mejor que lo que se estudia de golpe. Es de lo más demostrado que hay sobre cómo aprendemos.

Si dos exámenes caen el mismo día o seguidos, el estudio de uno tiene que empezar antes. Es exactamente lo que nadie hace y lo que más se nota.

Para montar el horario sin que se convierta en una tabla imposible, te sirve cómo hacer un horario de estudio realista.

Paso 3: que practique, no que relea

Este es el punto que más diferencia hay entre aprobar y suspender en diciembre. Muchos alumnos estudian leyendo el tema tres veces, y al terminar tienen la sensación de que se lo saben. En el examen descubren que reconocer algo no es lo mismo que recordarlo.

Lo que funciona es intentar recordar sin mirar:

  • Hacerse preguntas sobre el tema y contestarlas por escrito.
  • Hacer ejercicios como los del examen, sobre todo en Matemáticas, Física y Química o idiomas.
  • Explicar el tema en voz alta, a ti o a sí mismo. Si se atasca, ya sabe qué le falta.
  • Hacer un examen de práctica uno o dos días antes, en condiciones parecidas a las reales.

Si no tiene material para practicar, puede subir sus apuntes o fotos del libro a ExamFlow y generar exámenes de práctica sobre esos mismos temas, con la corrección al momento. Las preguntas que falla vuelven a salir en los siguientes exámenes, que es justo lo que hay que repasar.

Paso 4: tu papel durante esas semanas

Más que supervisar, se trata de que tenga lo que necesita y de quitar ruido:

  • Revisa el plan una vez por semana, no cada tarde. "¿Cómo vas con lo de Biología?" el domingo vale más que cinco interrogatorios.
  • Protege las horas de estudio: sin planes que se lo coman todo esos días, sin tele de fondo.
  • No le preguntes la lección cada noche. En la ESO desgasta mucho y no le enseña a comprobar él mismo lo que sabe. Si ya estás en ese punto, lee cómo dejar de preguntarle la lección a tu hijo.
  • Cuida el sueño. La noche antes de un examen, repaso corto y a dormir. Lo que se estudia se fija durmiendo, y una noche en vela suele costar más de lo que aporta.

Si su cuenta de ExamFlow la habéis contratado vosotros, el informe semanal de los domingos llega a vuestro correo: los días que ha estudiado, los exámenes de práctica que ha hecho, su nota media y los temas que más le cuestan. Es una forma de saber cómo va sin preguntárselo cada día.

Paso 5: el día del examen y después

  • Desayuno y material preparado la noche anterior, para que la mañana no empiece con prisas.
  • Nada de repasar en el pasillo si le pone nervioso. Para entonces ya no se aprende nada nuevo.
  • Después, sin juicio. "¿Qué tal?" basta. El examen ya está hecho; lo útil viene cuando llegue corregido.

Cuando lo devuelvan, mirad juntos los fallos durante diez minutos. No para reñir, sino para entender si fue por no estudiar, por estudiar mal o porque le falta base. Esa información vale oro para el siguiente trimestre.

Si aun así algo sale mal

Un suspenso en diciembre no decide el curso. En la ESO la evaluación es continua y hay margen de sobra para reaccionar. Si llega el boletín con malas notas, aquí tienes qué hacer con una primera evaluación suspensa, con un plan para las vacaciones.

Y si quieres el panorama completo de cómo acompañarle según su edad, sin hacerle los deberes, lee la guía cómo ayudar a tu hijo a estudiar.

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