¿Cada cuánto hay que hacer simulacros de oposición? (Más de los que haces)
Cuántos simulacros hacer según lo que te falte para el examen, por qué esperar a saberte el temario es un error y cuándo son ya demasiados.
Hay una frase que se repite en casi todas las academias y foros de opositores: "cuando me lo sepa, empiezo con los simulacros". Suena prudente. En la práctica significa llegar a tres meses del examen habiendo hecho dos, con la nota del primero todavía escocida.
La respuesta corta a cuántos hay que hacer es incómoda: más de los que haces, y antes de lo que crees. La respuesta útil depende de lo que te falte para el examen, y de algo que casi nadie separa: no todos los simulacros son iguales.
La respuesta rápida
Si solo vas a leer una cosa, que sea esta tabla:
| Te faltan para el examen | Simulacro parcial | Simulacro completo |
|---|---|---|
| Más de 6 meses | 1 por semana | 1 al mes |
| Entre 3 y 6 meses | 1 por semana | 1 cada dos semanas |
| Menos de 3 meses | 1-2 por semana | 1 por semana |
| Última semana | Solo bloques flojos | Ninguno (el último, 5-7 días antes) |
Ahora, qué significa cada columna y por qué estos números.
Tres cosas distintas que llamamos "simulacro"
La mitad de la confusión sobre la frecuencia viene de meter en el mismo saco tres ejercicios que sirven para cosas diferentes:
1. El test de repaso. 10-20 preguntas de un tema, sin cronómetro. Es parte del estudio diario, no un simulacro. Sirve para consolidar, y es el que encaja en los ciclos de repasar el temario sin olvidar los primeros temas.
2. El simulacro parcial. Entre 25 y 50 preguntas mezclando bloques distintos, cronometrado, de una sentada. Dura una hora o algo más. Sirve para detectar qué has olvidado de verdad y para acostumbrarte a saltar de un tema a otro, que es lo que hace el examen real.
3. El simulacro completo. El examen entero, con su número de preguntas, su tiempo exacto, su penalización y sin pausas. Sirve para medir dónde estás y para entrenar la resistencia y la gestión del tiempo, que no se entrenan con nada más.
La pregunta "¿cada cuánto?" tiene tres respuestas: el test de repaso, a diario; el parcial, cada semana desde el primer mes; el completo, según la fase. Esa es la tabla de arriba.
Por qué no hay que esperar a saberse el temario
El argumento de "cuando me lo sepa" tiene un fallo de base: examinarse no es solo medir, también es estudiar.
La investigación sobre el llamado efecto test (el trabajo más citado es de Roediger y Karpicke, en 2006) muestra una y otra vez lo mismo: intentar recuperar lo estudiado lo fija mejor que volver a leerlo, aunque en el momento parezca menos productivo. Un simulacro parcial sobre los doce temas que llevas no es un examen prematuro; es la forma más eficaz de repasar esos doce temas.
El segundo motivo es más práctico. Si esperas a saberte el temario, nunca llega el momento: siempre hay un bloque flojo que justifica esperar una semana más. Y cuando por fin te sientas al primer simulacro completo, descubres de golpe todo lo que no habías medido: que te falta tiempo, que la penalización te hunde, que a partir de la pregunta 70 lees peor.
Así que desde el primer mes: un parcial semanal sobre lo que ya has visto, aunque sean pocos temas. Si trabajas, cabe en el bloque del sábado que proponemos en compaginar trabajo y oposición.
El límite de verdad no es la frecuencia: es el análisis
Un simulacro sin revisar te da un número y poco más. Lo que te hace mejorar es lo que haces después, y eso tiene un coste: por cada hora de simulacro, al menos media hora de análisis.
Esa regla responde a la pregunta de cuántos son demasiados. Son demasiados cuando no te da tiempo a analizarlos. Si haces tres completos por semana y no revisas ninguno, estás haciendo menos que alguien que hace uno y lo desmonta entero.
Cómo analizarlo: coge cada fallo, y cada acierto dudoso, y ponle una etiqueta.
| Tipo de fallo | Qué significa | Qué haces |
|---|---|---|
| No lo sabía | El contenido no está | Ese tema vuelve a la cola de estudio |
| Lo confundí | Sabes las dos cosas pero las mezclas | Estudiarlas juntas, comparando |
| Leí mal | Un "no", un "excepto", un plazo que no viste | Subrayar la negación del enunciado antes de leer las opciones |
| Me faltó tiempo | Sabías, pero no llegaste | Entrenar el ritmo: primera pasada rápida |
| Arriesgué y fallé | Contestaste sin base | Revisar tu estrategia de penalización (abajo) |
A las pocas semanas aparece un patrón. Si la mayoría de tus fallos son "no lo sabía", necesitas más estudio y no más simulacros. Si son "leí mal" o "me faltó tiempo", necesitas justo lo contrario: más simulacros, y en condiciones reales. Cómo llevar ese registro a lo largo de los meses está en medir tu progreso en una oposición.
Si tu examen es tipo test con penalización
En la mayoría de oposiciones con test cada error resta una fracción de acierto, a menudo un tercio o un cuarto. Consulta la tuya en las bases de la convocatoria o en la ficha de tu oposición en nuestro catálogo. Es una parte del examen que solo se entrena en simulacros, y conviene hacer la cuenta una vez:
Con cuatro opciones y penalización de un tercio:
- Contestar completamente al azar: acertarías una de cada cuatro. De media, sale a cero. No ganas ni pierdes.
- Si has descartado una opción y dudas entre tres: de media, +0,11 por pregunta.
- Si has descartado dos y dudas entre dos: de media, +0,33 por pregunta. Compensa claramente.
La conclusión práctica: dejar en blanco solo tiene sentido cuando no puedes descartar nada. Pero una cosa es saber esto y otra aplicarlo con el reloj corriendo. Por eso los simulacros completos se corrigen con la penalización real, calculando la nota neta y no los aciertos. Y por eso conviene apuntar cuántas preguntas dejas en blanco en cada uno: si son muchas y aciertas la mayoría de las que respondes dudando, estás siendo demasiado prudente.
Si tu examen es de desarrollo, práctico u oral
Desarrollo. El simulacro completo es escribir el tema a mano, en el tiempo reglamentario. A mano, no en el ordenador: la velocidad de escritura y el cansancio de la mano son parte del examen y hay que medirlos. Cada dos semanas en la fase intermedia, cada semana al final. Para corregirlos sin tribunal, ayuda una corrección con criterios como los del tribunal.
Supuesto práctico. Aquí el simulacro es resolver un caso completo con el tiempo real y con el material que permitan las bases. La frecuencia puede ser menor, pero el análisis es más largo: revisa el razonamiento, no solo el resultado.
Oral. Cantar el tema en voz alta, cronometrado, grabándote. Es el formato que más se deja para el final y el que más lo nota. Puedes practicarlo con la función de cantar el tema y recibir evaluación, que compara tu exposición con el contenido del tema.
Condiciones reales: cuándo importan
Para el parcial semanal no hace falta ceremonia: cronómetro y sin apuntes. Para el completo, sí:
- A la hora del examen. Si el examen es un sábado a las diez, el simulacro también.
- El tiempo exacto, sin pausas ni "cinco minutitos más".
- Sin móvil en la habitación, no boca abajo en la mesa.
- Con hoja de respuestas si el examen la tiene: pasar las respuestas también consume minutos.
Parece exagerado hasta que haces el primero así y la nota baja un punto respecto a los que hacías en el sofá. Ese punto es exactamente lo que el simulacro está ahí para encontrar.
De dónde sacar los simulacros
Para los completos, exámenes oficiales de convocatorias anteriores. El organismo convocante suele publicarlos, y son el material más fiable que existe: el estilo de las preguntas, las trampas habituales, la dificultad real. Un consejo: no los gastes pronto. Son limitados, y un examen oficial que ya has hecho no mide lo mismo la segunda vez. Resérvalos para la fase final.
Para los parciales, preguntas nuevas cada vez. Aquí el problema es el contrario: necesitas muchos, sobre los temas concretos que llevas, y repetir el mismo test acaba midiendo memoria del test y no del temario. En ExamFlow puedes generar tests desde tu propio temario eligiendo temas de bloques distintos, con límite de tiempo, y las preguntas que fallas vuelven a aparecer en los siguientes. Cada test tiene hasta 25 preguntas: para un parcial de 50, haz dos seguidos sin pausa. La penalización, de momento, se calcula a mano.
Señales de que haces pocos (o demasiados)
Haces pocos si:
- Tu último simulacro completo fue hace más de un mes y el examen es en menos de seis.
- No sabes cuánto tardas de media por pregunta.
- No sabes qué nota neta sacarías hoy con la penalización real.
Haces demasiados si:
- Encadenas simulacros sin revisar los anteriores.
- La nota lleva un mes estancada y tu respuesta es hacer más.
- Estudias menos temas nuevos de los que tu plan necesita porque el tiempo se va en examinarte.
En resumen
- Separa tres cosas: test de repaso (diario), simulacro parcial (semanal desde el primer mes) y simulacro completo (según la fase).
- Completo: uno al mes con más de seis meses por delante, cada dos semanas entre tres y seis, semanal en los tres últimos. El último, 5-7 días antes del examen.
- No esperes a saberte el temario: examinarte también es estudiar.
- Por cada hora de simulacro, media hora de análisis. Si no hay tiempo para analizar, sobran simulacros.
- Etiqueta cada fallo por su causa. Si es "no lo sabía", falta estudio; si es "leí mal" o "tiempo", falta práctica.
- En test con penalización, entrena la estrategia de respuesta y corrige siempre con la nota neta.
Si quieres que los parciales de cada semana salgan de tu propio temario y no de un banco genérico, en ExamFlow puedes subir tus temas y generar tests nuevos cada vez, con tus fallos incluidos. Y si aún estás eligiendo, revisa cómo es el examen de cada una en nuestro catálogo de oposiciones.
Preguntas frecuentes
- ¿Cada cuánto hay que hacer simulacros de oposición?
- Depende de lo que falte para el examen. Con más de seis meses por delante, un simulacro parcial a la semana y uno completo al mes. Entre tres y seis meses, el completo pasa a cada dos semanas. En los últimos tres meses, un completo por semana. El último completo, entre cinco y siete días antes del examen.
- ¿Puedo hacer simulacros sin haber terminado el temario?
- Sí, y conviene. Desde el primer mes se pueden hacer simulacros parciales sobre lo que ya has estudiado. Esperar a saberte el temario entero para examinarte suele significar no examinarte nunca, y renunciar al efecto test: recuperar lo estudiado lo consolida más que volver a leerlo.
- ¿Cuántos simulacros son demasiados?
- Son demasiados cuando no te da tiempo a analizarlos. Por cada hora de simulacro hace falta al menos media hora revisando los errores. Si encadenas simulacros sin revisar y la nota no sube, el problema ya no es la práctica sino el estudio.
- ¿Compensa contestar cuando dudo en un test con penalización?
- Si el examen tiene cuatro opciones y cada error resta un tercio de acierto, contestar completamente al azar sale a cero de media. Si has podido descartar dos opciones y dudas entre las otras dos, contestar suma de media un tercio de punto por pregunta: compensa. Comprueba siempre la penalización de tu convocatoria.
- ¿Qué hago después de un simulacro?
- Clasificar cada fallo por su causa: no lo sabía, lo confundí con otra cosa, leí mal el enunciado, me faltó tiempo o arriesgué. Cada causa tiene un remedio distinto, y sin esa clasificación un simulacro solo te da un número.
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